Telaraña | eriodismo narrativo
lunes 22 de julio de 2019 | 04:48

Informes Miradas Perfiles Imaginarios Nosotros
Memoria Género Política Justicia Cultura Trabajadores Vida Cotidiana
Conciencia de periodista
Volver...
lunes 27 de agosto de 2012
Se debate en el Congreso la adición de la cláusula de conciencia al Estatuto del Periodista. Los trabajadores de prensa dudan de que se pueda aplicar sin un control férreo del Estado. Y reclaman un debate "mucho más profundo".
Imprimir

Silvina Mernes
"Nos parece bien incorporar la cláusula de conciencia, es importantísimo. Pero en tanto no se acompañe con acciones concretas que garanticen su cumplimiento, no va a servir". La voz de María Ana Mandakovic suena muy cordobesa, un poco lejana, bastante cortada: en estos tiempos signados por la tecnología, la calidad de la comunicación por celular sigue siendo azarosa. Así y todo, se pueden percibir la fogocidad y la convicción en esa voz. 

María Ana Mandakovic es la secretaria de la Obra Social del Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba (Cispren) y miembro de la Federación de Trabajadores de la Comunicación y la Cultura (Fetracom-CTA). El miércoles 22 de agosto representó a esta entidad en la reunión de la comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados de la Nación. 

En ese encuentro se analizó un proyecto del diputado Héctor Recalde que busca incorporar la cláusula de conciencia a la ley 12.908, del Estatuto del Periodista Profesional. La intención es agregar un párrafo al artículo 38. El texto a añadir dice que estos trabajadores "podrán negarse, motivadamente, a participar en la elaboración y/o propalación de informaciones contrarias a los principios éticos de la comunicación, sin que ello pueda suponer sanción o perjuicio alguno".
 
Además se sumará un bis al articulado, en el cual se dejan explícitas las situaciones derivadas de la aplicación de la cláusula de conciencia, por las que los trabajadores de prensa podrán considerarse despedidos sin justa causa. Esto es: cuando el medio cambie en forma sustancial su orientación informativa o línea ideológica; cuando la empresa lo traslade a otro medio que por su género o línea suponga una ruptura patente con la orientación profesional del periodista; o cuando sin su consentimiento, se inserte o retire su firma, o se atribuya a otro un trabajo propio.
 
"La iniciativa es bienvenida, por supuesto, porque apunta a mejorar de algún modo las condiciones laborales de los trabajadores de prensa. ¿Pero qué trabajador se va a oponer hoy a escribir algo que le imponen?", pregunta María Ana. Trabajador es la palabra clave: el periodista es un empleado del medio de comunicación, un asalariado. Sumado a la precarización laboral en el periodismo y la imposibilidad en los hechos de exigir el respeto de las normas. Por ello la sindicalista reclama: "Tiene que haber políticas de Estado que garanticen que la ley se cumpla".
 
–¿Por ejemplo?
 
–Debería haber políticas públicas de control de los medios, que protejan la libertad sindical. Porque si hoy no podés hacer una asamblea en tu lugar de trabajo, ¿cómo vas a garantizar que el trabajador pueda pedir la cláusula de conciencia? Si ni siquiera tiene libertad para elegir delegado...
 
Dice que esa situación se da manifiestamente en los grandes medios, en el monopolio de Clarín. Pero que se extiende a todos. Le comento que en Paraná prácticamente ningún medio cumple con la escala salarial que establece el convenio colectivo de trabajo, el 541. Se ríe, y no porque le cause gracia. "Claro, y si pedís una inspección, no te dejan entrar. Además las multas se negocian. Hoy ningún funcionario público quiere pelearse con el medio".
 
El proyecto de Recalde es positivo, pero en rigor no aporta mucho más, porque "el Estatuto en sí mismo contiene las pautas de un código de ética", dice María Ana. La cuestión es que sume beneficios para el trabajador, pero también, y principalmente, que se respeten los que ya existen. "Si el Estatuto garantiza una jornada laboral de 6 horas y laburás 9, algo está mal. Las leyes pueden ser bárbaras, pero si no está presente el Estado, no sirven de nada".
 
Entonces reclama una "discusión mucho más profunda" y reafirma que la posibilidad de que se apliquen tanto la cláusula de conciencia como el Estatuto, es por medio de un tenaz control estatal que obligue a los medios a cumplirlos. 
 

Detalles 
 
El proyecto de ley fue presentado por Recalde en septiembre de 2009 y tomó estado parlamentario en 2011. Para su redacción, el Diputado se basó en un texto elaborado por la Fatpren en 2008. En los considerandos, el legislador surgido de la CGT define a la cláusula de conciencia como "el derecho que asiste al periodista a rescindir unilateralmente el contrato que le une a la empresa informativa con los mismos efectos que si fuera ésta la que lo rescindiera (indemnización por despido improcedente), en el caso de que cambiara sustancialmente la orientación informativa o la línea ideológica del medio de comunicación para el que trabaja". 
 
Remarca además la "necesidad de otorgar a los periodistas profesionales un derecho básico, teniendo presente su condición de factor trascendental de los mismos en la producción de informaciones y opiniones, así como el compromiso ético y personal que importa el ejercicio de su profesión". Destaca que "es menester preservar" la honestidad del componente intelectual de este trabajo; que el profesional de la información no puede ser concebido como "un mercader para quien no existe un particular mandato ético de búsqueda de la verdad, defensa de los valores democráticos y el pluralismo" y que "se debe sinceridad -en primer lugar- a sí mismo". También que "en tanto y en cuanto el periodista reconozca al público como titular del derecho a la información, y a la información como un producido intelectual con función social, la cláusula de conciencia resulta imprescindible para garantizar la independencia de criterio del profesional en el seguimiento, obtención y tratamiento de la información".
 
María Ana acuerda y celebra todo esto. Pero va por más. "Nosotros planteamos que somos trabajadores de una actividad que fue precarizada y bastardeada en el liberalismo, y cuya situación no ha variado. Por tanto, si no se garantizan otras condiciones laborales, la cláusula no se podrá cumplir. Nadie se va a dar por despedido porque le hacen escribir algo con lo que no está de acuerdo".
 

Continuará
 
La sindicalista explicó los alcances de la cláusula de conciencia. Aclaró que el periodista no podrá rehusarse, por ejemplo, a entrevistar a una persona con la que no coincida éticamente, o que directamente repudie. En cambio, la empresa no podrá obligarlo a que esa entrevista, o su redacción, sea favorable al entrevistado. "Los periodistas profesionales podrán negarse a participar de la difusión de información contraria a sus principios", reproduce de memoria el texto del proyecto.
 
De todos modos señaló que este tema continúa en debate: es que para el próximo encuentro de la comisión de Legislación del Trabajo serán convocadas las cámaras empresarias.
 
En rigor, le falta bastante trayecto a esta iniciativa: el abordaje deberá darse también en las comisiones de Libertad de Expresión y de Comunicaciones e Informática de Diputados, luego habrá un plenario de las tres comisiones para aprobarlo, y posteriormente será tratado en el recinto de la Cámara baja. Similar camino tendrá que recorrer en el Senado para llegar a la sanción.
 
Respeto de las condiciones laborales establecidas en el Estatuto, control de su cumplimiento a través de políticas públicas, honrar la libertad sindical, son los ejes de la discusión según María Ana. Sostiene que la Ley 12.908 "tiene que ser el piso, la base". De ahí en más todo lo que pueda sumarse será bienvenido, tal como lo es el proyecto de Recalde. Pero su voz distante y entrecortada, de tonada cordobesa, no deja de advertir que hace falta la decisión política de aplicarlo para que no caiga en saco roto. "Si esto no se acompaña con acciones concretas, va a quedar como una mera declaración".
Compartir en Facebook



Nombre  
Email
Comentario



Comentarios:
No se han hecho comentarios aún...
Subir...
Conciencia de periodista
Se debate en el Congreso la adición de la cláusula de conciencia al Estatuto del Periodista. Los trabajadores de prensa dudan de que se pueda aplicar sin un control férreo del Estado. Y reclaman un debate "mucho más profundo".

Remitente  
Destinatario   email
Comentarios (opcional)  
Volver...