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Las grietas del silencio
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viernes 10 de agosto de 2018
En el juicio por el caso de los mellizos Valenzuela Negro, va quedando claro que los médicos Torrealday, Vainstub y Rossi no pudieron ignorar la internación de los bebés en el IPP y su entrega a quienes terminaron de ejecutar la sustracción y la sustitución de sus identidades. 
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Alfredo Hoffman
Durante la primera semana del juicio oral y público por la sustracción y la sustitución de la identidad de los mellizos Valenzuela Negro, los médicos imputados Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi decidieron mantener el silencio. Los tres se abstuvieron de declarar y solamente Torrealday, el jefe, asistió a todas las audiencias. De los primeros testimonios producidos se extrae como conclusión que los doctores no pudieron ignorar el paso por el Instituto Privado de Pediatría (IPP), del que eran propietarios, de los hijos de los detenidos desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela. Los hechos ocurrieron en marzo de 1978, durante la dictadura cívico militar, en el marco del plan sistemático de robo de bebés.

Aunque no han declarado en esta instancia, los acusados sí lo han hecho en otras anteriores. Siempre repitieron que no sabían lo que sucedió con los mellizos, que ellos no los atendieron ni les dieron el alta; porque el IPP funcionaba con un “sistema abierto”, donde se supone que cualquier médico de Entre Ríos podía internar un bebé, sin que los socios tuvieran conocimiento.

Sin embargo, distintos testimonios que hubo en el juicio hasta ahora desacreditan esa versión y permiten suponer que Torrealday, Vainstub y Rossi sí supieron de los mellizos y que, muy probablemente, fue uno de ellos el que los recibió, los trató y los entregó a personas que no eran los padres ni familiares; todo esto sin dar aviso a la Justicia.

Este viernes declaró una mujer que fue enfermera del IPP desde enero de 1978. Ella recordó la internación ese año de los mellizos –uno de cada sexo– que provenían del Hospital Militar. Dijo que estaban como NN y que "no iban familiares a verlos". Sostuvo que los niños estaban a cargo de los cuatro socios (contando al ya fallecido Ángel Schroeder), porque "no había otros médicos".

Además, la enfermera señaló que los socios se turnaban en guardias de 24 horas y acudían a la neonatología cada vez que los necesitaban, porque estaban dentro de la institución misma. Por lo tanto, debieron haber visto a los mellizos, que estuvieron 23 días en el caso de la niña y 17 en el caso del niño. Agregó que eran ellos quienes entregaban los partes médicos, confeccionaban las historias clínicas, firmaban el ingreso y alta de pacientes y eran los únicos médicos que podían entrar a la sala.

Los imputados dicen no recordar o no haberse enterado, pero esta trabajadora se acuerda perfectamente de los bebés a los que prestaba "más cariño" porque no había familiares que fueran a visitarlos y que se sabía que habían sido derivados del Hospital Militar.
 
Para desbaratar la coartada de la supuesta “institución abierta” también fue útil el testimonio de Edgardo García, actual director del hospital Fermín Salaberry de Victoria. García tocoginecológico y con un posgrado en Administración Hospitalaria– fue consultado por la posibilidad de esa modalidad. "No es de un servicio médico racional. Eso no debe haber podido existir nunca en ningún lugar del país. Es imposible", aseguró. Luego precisó que en toda unidad de cuidados intensivos, como una neonatología, "no puede intervenir otro médico en la atención" que no pertenezca a esa unidad. "En esa época con más razón, porque la neonatología estaba naciendo y había que tener mucho más cuidado", añadió.
 
Por otra parte, el pediatra Ramón Lozze, socio fundador del Sanatorio del Niño junto a los imputados, recordó que en la época de los hechos él derivaba pacientes a la neonatología del IPP, y a partir de esa derivación dejaba de tener intervención y se hacían cargo los médicos del servicio y las enfermeras.  

En tanto, Alicia Dasso reconstruyó el encuentro que en el año 2000 mantuvo con Miguel Torrealday, junto a Estela de Carlotto. En esa oportunidad el médico le mostró el libro donde consta la internación de los mellizos como "NN López" y "Soledad López", provenientes del Hospital Militar en marzo de 1978. En aquella oportunidad, el acusado dijo que los bebés habían ingresado en días diferentes porque "uno lloraba mucho, entonces trajeron al otro" y que quienes los retiraron "pagaron y se fueron". Por lo tanto, Torrealday habría demostrado tener conocimiento de aquella situación irregular, que ahora dice desconocer.

Los tres imputados están acusados de haber sido partícipes de sustracción de menores y sustitución de identidad en el caso de los mellizos Valenzuela Negro, en el marco del plan sistemático de robo de bebés que estuvo vigente durante la dictadura. Según la acusación, coordinaron el ingreso, la atención y el alta de los niños, entregándolos a personas que nada tenían que ver con sus progenitores. Además de todo esto, no dieron aviso a autoridades judiciales de la situación de desamparo de los niños. Estos delitos se consideran de lesa humanidad.

Foto: Facebook/HIJOS Paraná

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En el juicio por el caso de los mellizos Valenzuela Negro, va quedando claro que los médicos Torrealday, Vainstub y Rossi no pudieron ignorar la internación de los bebés en el IPP y su entrega a quienes terminaron de ejecutar la sustracción y la sustitución de sus identidades. 

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