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“Silenciarnos es matarnos”
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jueves 07 de abril de 2016
Una manifestación contra la violencia hacia las mujeres se transformó en una enérgica crítica al sistema judicial, al que se acusó de acallar a las víctimas y ser cómplice de femicidas y agresores. “Silenciarnos es la manera de matarnos que tiene el Estado”, se denunció.
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Silvina Mernes

La convocatoria era para repudiar la violencia contra las mujeres, las lesbianas y las trans. Y, a la vez, para que las sobrevivientes del violento Miguel Ángel Ariste –citadas por la justicia para declarar este miércoles 6 de abril– se sintieran acompañadas, apoyadas, un poco menos solas. La consigna era “Vivas nos queremos”.

Pasaban ya unos minutos de las 9 de la mañana. Quienes integran las organizaciones del Foro contra la violencia patriarcal y heteronormativa poblaron poco a poco la explanada de los Tribunales de Paraná. Portaban un par de carteles, un megáfono, alguna bandera y los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Algunas trajeron también indignación. Mucha. Es que la noche anterior las mujeres que debían declarar en la causa contra Ariste fueron eximidas de ese encargo. Se les informó que sus testimonios ya no hacían falta porque el acusado había reconocido su culpabilidad. De ese modo había obtenido además el beneficio de un juicio abreviado.

 

“A las mujeres que atravesaron

estas torturas no les fue permitido hablar.

Les están obturando la palabra,

las están censurando”.

 

Ariste, conocido también como Miguel Ángel Piris y otros nombres falsos, fue el hombre que a fines de abril de 2015 dio una feroz golpiza a Claudia Soledad Sosa, su pareja en ese entonces.

Claudia estuvo internada en el Hospital San Martín. Su familia radicó la denuncia penal contra el violento y difundió el caso por las redes sociales y por los medios de comunicación. Gracias a eso también denunciaron otras mujeres que habían sufrido violencia de género de parte del acusado, a quien reconocieron por las fotos.

Se presume que en total Ariste violentó y sometió a 17 mujeres en un lapso de 20 años. De acuerdo al Foro, las sobrevivientes “atravesaron tortura, explotación sexual, reducción a servidumbre, golpizas y violencia psicológica en condiciones extremas y durante periodos prolongados de tiempo”.

 

“Esto de silenciarnos tiene que ver

con el patriarcado:

es el andamiaje del patriarcado”

 

El juicio abreviado se desarrolló la misma mañana de este miércoles en Tribunales. Ariste, defendido por los abogados Víctor Rodríguez Montiel y Julio Pedemonte,  admitió ser culpable del delito de “Sustracción, Retención y ocultamiento de personas doblemente agravado, y reducción a la servidumbre y/o condición análoga, en concurso real, suscitados en el marco de una situación de violencia de género (Ley Nº 26.485)”, no sólo de Claudia, sino también de otras dos mujeres. Y acordó con la fiscal de la Unidad de Género, María Eugenia Shmith, una condena de 16 años de cárcel efectiva.

El Tribunal de Juicio y Apelaciones, encabezado por el juez Alejandro Grippo, informó que en cinco días resolverá si acepta o no el acuerdo: la sentencia la dará a conocer el miércoles próximo, 13 de abril. En tanto, se le prorrogó la prisión preventiva al acusado, que volvió a la Unidad Penal 1, donde se encuentra alojado desde mayo del año pasado.

 

“Los violentos hacen

lo que quieren con nosotras

y después arreglan con la justicia

a puertas cerradas”

 

Mientras esto ocurría adentro, afuera, quienes concurrieron con la intención de expresarse contra la violencia, ahora masticaban una amarga mezcla de rabia y pesadumbre.

Alguien se percató de la presencia de dos jóvenes, compinches del imputado, que se acercaron al grupo con actitud acosadora y tomaron fotografías, en un vacuo intento de amedrentamiento. Lejos de eso, las mujeres del Foro los enfrentaron, los escracharon por el megáfono y a uno de ellos le sacaron una foto, que después difundieron a través de las redes sociales.


La estrategia de silenciar

Fuentes judiciales adelantaron a Telaraña que es casi seguro que el Tribunal valide el acuerdo. Sostuvieron que la condena es ejemplar; que para estos casos el Código Penal prevé de 4 a 21 años y Ariste deberá cumplir 16; que es altísima la pena teniendo en cuenta el delito y ante el hecho de que el imputado no tenía ningún antecedente judicial.

Pero afuera del Palacio de Justicia el sentimiento era completamente opuesto. Impotencia, desazón, angustia. Un clima de ahogo, de palabras atragantadas: las de las sobrevivientes, que estaban ahí mismo, en la explanada, mezcladas entre la gente.

“Las mujeres que atravesaron estas torturas están junto a nosotras y no les fue permitida la entrada a la sala, no les fue permitido hablar. Les están obturando la palabra, las están censurando”, denunció Karime Kandalaft, militante feminista e integrante del Foro. Y acusó: “Silenciarnos es la manera de matarnos que tiene el Estado. Nos estamos declarando muertas frente a la ley”.

También cuestionó a la fiscal María Eugenia Shmith. “Si considera que ésta es la mejor manera de resolver una situación de violencia de género con múltiples sobrevivientes, que nos explique cuál es el criterio judicial que utiliza, porque no sólo que no lo compartimos, sino que estamos dispuestas a exigir que se revise”, subrayó.

La ex candidata a diputada nacional por el MST-Nueva Izquierda, Nadia Burgos, subrayó la intención y la necesidad que tenían de expresarse las sobrevivientes de Ariste.   “Querían declarar, porque si no sólo se escucha la voz de los torturadores y los explotadores. Pero eso es lo que el mecanismo busca: silenciar a las víctimas y que todo termine de manera rápida”. Lamentó que, al no haber podido declarar “no hay remediación a las víctimas, no hay un acto reparador y el dolor sigue, no hay forma de tramitarlo. Eso es lo tremendo”.

“Nos encontramos con que los violentos pueden hacer lo que quieran con nosotras y después arreglan a puertas cerradas con la justicia de qué manera van a cumplir las penas”, cuestionó además.

En tanto, la abogada feminista Fernanda Vásquez Pinasco criticó el papel de la justicia en este caso, en que “la voz de las mujeres no estuvo presente; están silenciadas, no todas estuvieron en el recinto, no todas están representadas”. Apuntó que “esto de silenciarnos tiene que ver con el patriarcado: es el andamiaje del patriarcado. El femicida, el agresor, el violento tiene una defensa pública. La mujer, que es la víctima, no tiene a nadie, por lo cual hay una doble victimización”. Y remarcó: “La violencia contra las mujeres es la violación de nuestros derechos humanos como humanas”.


"Vivas nos queremos"

Un rato más tarde empezó una asamblea. La arenga de las sucesivas voces al megáfono fue trocando el clima, que pasó de abatimiento a esperanza.

Las mujeres y los varones presentes resolvieron organizarse y delinear estrategias para enfrentar al Estado que acalla y que, al hacerlo, ejerce violencia institucional. Cuestionaron la censura y la consideraron una “forma de matar en vida a las voces de la disidencia”. Se declararon “política y judicialmente muertas” pero tomaron la determinación de no quedarse quietas.

Entonces convocaron a una reunión del Foro contra la violencia patriarcal y heteronormativa, que tendrá lugar el viernes 8 de abril a las 19 en el hall de la Facultad de Educación, ubicada en calle Buenos Aires casi Alameda de la Federación.

Porque si el silenciamiento es muerte, romper esa censura, superarla, es vivir. Y porque desde el principio la consigna fue ni más ni menos que esa: “Vivas nos queremos”.

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“Silenciarnos es matarnos”
Una manifestación contra la violencia hacia las mujeres se transformó en una enérgica crítica al sistema judicial, al que se acusó de acallar a las víctimas y ser cómplice de femicidas y agresores. “Silenciarnos es la manera de matarnos que tiene el Estado”, se denunció.

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