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#Nieto118: para la libertad
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viernes 06 de noviembre de 2015
Delia Cecilia Giovanola de Califano, una de las 12 fundadoras de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, conocerá a su nieto. Desde 1976 espera el encuentro. Ciento dieciocho abrazos no alcanzarán para reconstruir tantos años de distanciamiento, pero por fin serán realidad.
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Gisela Romero

—Te llamo de noche

—¿En serio me vas a llamar?

—Por qué no, si sos mi abuela


En 2013 hablamos con Delia Cecilia Giovanola de Califano. Su voz firme, cálida, traspasaba el teléfono. Llevaba entonces 37 largos años de búsqueda de su nieto que, tenía certezas, había nacido en el centro clandestino conocido como Pozo de Banfield durante la última dictadura cívico militar. Su nuera Stella Maris Montesano tras dar a luz había regresado sola a la celda. El cordón umbilical, lo único que atesoró de su bebé, pasó de mano en mano entre los detenidos desaparecidos hasta llegar a las de Jorge Oscar Ogando, el padre de Martín. Nunca más, desde el secuestro perpetrado por un grupo de tareas el 16 de octubre de 1976, supo nada de ellos. Virginia, que dormía en la cuna el día que se llevaron a los padres, vivió desde los tres añitos con su abuela.

Delia pensaba que su nieto, tal vez, tendría una vida muy feliz pero sin saber realmente quién era. Eso la desvelaba y obligaba a ir detrás de cada investigación abierta a partir de las consultas recibidas en Abuelas de Plaza de Mayo que, durante más de tres décadas, fueron innumerables. Siempre dirigió la búsqueda a un varoncito de ojos claros, como tenían sus padres y su hermana. Este jueves en la conferencia de prensa, cuando Delia levantó los brazos celebrando la buena noticia de la restitución de la identidad del nieto 118, de su nieto, sintió los ojos de Stella Maris, Jorge Oscar y Virginia protegiéndola.

Hace apenas algunas horas supo que podría abrazar a Martín. En la sede de Abuelas hubo sollozos. Ella lo tomó con alegría.“Encontramos lo que nunca creíamos que íbamos a encontrar pero nuestra perseverancia, persistencia, tozudez y amor de no bajar los brazos, premian”, dijo Estela de Carlotto ante un sin número de medios periodísticos al comunicar la noticia. Los premiados hoy son Delia, las Abuelas y la sociedad argentina.“Esto se consigue no solo con la voluntad de nuestro pueblo sino también con el acompañamiento del Estado que responde, aporta y realiza no con palabras sino con hechos la concreción de nuestros sueños, que es memoria, verdad y justicia”, remarcó.

No tengo más que palabras de agradecimiento y emoción por verme rodeada de tanta gente amiga y compañera de la institución que son familia”, manifestó Delia. “Lo más grato de todo es haber tenido un llamado de mi nuevo nieto —contó en medio de aplausos—. No lo imaginaba, no lo podía creer”.

Sosteniendo, abrigando a las Abuelas, había varios nietos restituidos. Entre ellos Catalina de Sanctis, quien nació en la maternidad clandestina que funcionó en el Hospital Militar de Campo de Mayo, tiene sus padres desaparecidos y conoció su verdadera historia en septiembre de 2008. “Las Abuelas están día a día trabajando, buscando a los suyos y a los nietos de los demás. Cuando es restituido el nieto de alguien que está cerca, se vive lleno de emoción —confió en La Raíz del Grito por Radio UNER—. Esta tarde también pensamos en los que faltan. Por eso Virginia está muy presente. Ella dejó todo buscando a Martín y todos buscamos a partir de esa posta. Estamos felices por haber cumplido con ella y a la vez sentimos el dolor de que no esté entre nosotros para poder disfrutarlo. Pero está también ayudándonos y haciendo fuerzas desde donde esté”.

Virginia, cansada de batallar, no pudo resistir tantas ausencias. El 15 de agosto de 2011 eligió irse detrás de sus padres desaparecidos. Su muerte fue una consecuencia más del terrorismo de Estado pero su sangre permitió determinar en un 99,9999% el vínculo filiatorio de Martín. El 30 de marzo de este año él se acercó a Abuelas con fuertes sospechas de ser hijo de desaparecidos. Luego de hacer una entrevista, el trámite siguió su curso, fue derivado a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y finalmente la muestra de sangre llegó al Banco Nacional de Datos Genéticos en junio. Este 5 de noviembre se confirmó que es hijo de los militantes del PRT Stella Maris y Jorge Oscar. “Estoy muy contenta, pensando que la mano de mi nieta está detrás de todo esto. Sé que está conmigo”, aseguró Delia.

Desde hace 15 años, el nieto 118 vive en el exterior. Su aparición reafirma que los casi 400 hombres y mujeres que todavía restan encontrar pueden estar en cualquier lugar del mundo. Hoy le tocó a Delia reencontrarse con él pero el trabajo continúa, más allá de cualquier intento de avasallamiento, hasta que cada uno se reencuentre con la verdad y sea libre.    


Más datos:

Si dudás de tu verdadera identidad, podés comunicarte con Abuelas de Plaza de Mayo (Virrey Cevallos 592 PB. Ciudad Autónoma de Buenos Aires); teléfono (011) 43840983 o enviar un mail a abuelas@abuelas.org.ar

También podés escribir a hijos_parana@yahoo.com.ar o escribir un mensaje privado al Facebook de la agrupación.  

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Delia, una abuela que busca  

Fotos:

Mónica Hasenberg

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