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Acompañando la decisión de abortar
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martes 29 de septiembre de 2015
En Rosario, Socorristas en Red acompaña a las mujeres que eligen interrumpir un embarazo con pastillas. Pilar Escalante y Lorena Natale forman parte de este dispositivo. En 2014, realizaron 137 acompañamientos; mientras que a nivel nacional la Red recibió 1.650 consultas. “Son atravesamientos disímiles, pero cada quien tiene una posibilidad de ejercicio de soberanía”, afirman. Según cifras oficiales, en Argentina mueren alrededor de 100 mujeres por año por abortos inseguros.
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Betiana Spadillero Gaioli

Dos rayitas es positivo. Líneas rojas o rosadas, no importa la tonalidad si las que aparecen son dos. Entre los dedos, diez centímetros de la varita blanca del test y sobre ella impresa la dupla: contundente ante la mirada absorta. ¿Y ahora?

Solas, acompañadas, jóvenes, adultas, trabajadoras, estudiantes, madres, hijas, hermanas. Cientos de mujeres deciden, año a año, abortar en Argentina.En el circuito clandestino un aborto en una institución privada se paga entre 10.000 y 15.000 pesos. Si es que tenés ese dinero, claro está; sino la oferta de métodos es tan atroz y violenta como marcan las desigualdades entre las que tienen recursos y las que no. Porque “las ricas abortan y las pobres mueren”.

Entonces, ¿a quién recurrís? Preguntás, das mil vueltas hasta que encontrás un dato que te sirve. Al teléfono te lo pasó una amiga, viste un cartel en la facultad, en una nota periodística o en Internet. Te decidís y llamás. Atiende una Socorrista.

***

Socorristas en Red es una coordinación nacional que realiza acompañamientos en abortos con pastillas(misoprostol). Está integrada por distintas organizaciones y grupos que, a su vez, forman parte de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La iniciativa nació en Neuquén en manos de La Revuelta y también funciona en Rosario, gracias al compromiso de integrantes de Patria Grande.

En Rosario la línea (0341)156146625 trabaja en forma autogestionada y con las colaboraciones solidarias de quienes hagan una recarga. Las consultan llegan desde distintos puntos de la ciudad, pero también desde otras partes de Santa Fe. Por semana, mantienen una o dos entrevistas, a las que acuden cuatro mujeres en promedio.

El funcionamiento del dispositivo es sencillo: las mujeres llaman, se realiza un protocolo de preguntas y se concierta una entrevista. Pilar Escalante y Lorena Natale forman parte de los acompañamientos. “Ayer tuvimos uno en el cual había cuatro mujeres: una psicóloga de 35 años recién separada; una piba de 15 con su mamá; una mujer policía; y una chica de 33 años con su amiga. Todo lo que se dio es impresionante”, remarcan en una charla con Brújula Comunicación.

Desayuno por medio, las militantes contaron sobre la realidad local, quiénes acuden al asesoramiento, qué cambia en el proceso de cada mujer y los horizontes que se siguen trazando en la lucha por la legalización y despenalización del aborto en Argentina.

Los acompañamientos

Las entrevistas se realizan en lugares públicos, ya sea un bar, una plaza cuando el clima lo permite o algún parque cercano. Esta elección se debe a varias razones: “Por un lado, porque nos citamos con mujeres que no conocemos y por ahí hay situaciones más o menos complicadas que nos enteramos ahí; y por el otro lado, porque creemos que es parte del salir del closet del aborto. Tenemos el compromiso de toda la Red de hacer los encuentros personales, porque ahí también se genera un abortar colectivo”, explica Pilar.

De esta forma, un atravesamiento personal se convierte en una “situación política”, en cual la mujer ejerce su derecho de elegir si quiere, o no, continuar con ese embarazo. “Es otro el lugar desde el que una inscribe su experiencia. Son atravesamientos disímiles, pero cada quien tiene una posibilidad crucial de ejercicio de soberanía”, afirma.

Durante la comunicación telefónica, cuentan cómo funciona Socorristasy realizan las primeras preguntas sobre el embarazo, además de pedirles que “hagan una ecografía de control antes del encuentro”. Los acompañamientos se realizan en duplas: quienes acuden a la entrevista son las que hacen el seguimiento (por teléfono) del aborto y las que luego se vuelven a reunir con la mujer. Con la información adecuada, el aborto es un proceso seguro y sin riesgos para la salud.

— ¿Las mujeres suelen estar acompañadas en la decisión de abortar?

—La gran mayoría está acompañada, tal vez no en la entrevista pero cuando preguntás hay alguien que está ahí compartiendo ese momento o la decisión. Y muchas veces la propia situación de entrevista activa otros acompañamientos —Pilar señala que se genera una suerte de“destape” en el entorno de cada mujer, y agrega una anécdota—. Me acuerdo de una chica que no se animaba a hablarlo con nadie, le dijo a la hermana y ella había abortado hacía tres años, la había acompañado la madre que había abortado con el padre de las mismas chicas. De repente, todos en esa familia habían abortado, siempre se había hablado a favor de la legalización pero nunca se había puesto el cuerpo.

Con los varones pasan situaciones distintas, la mayoría “no se siente habilitado pero la situación de entrevista genera que se anime a preguntar”. En la experiencia de Lorena, “muchos van hasta el lugar pero se quedan sentados en otra mesa”. Según los datos que Socorristas recabó en 2014, el 40 por ciento de las mujeres estuvo acompañada por su pareja, el 19 por ciento por un familiar, el 20 por ciento por una amiga, el tres por ciento por un amigo y el uno por ciento por un “amigovio”. Un 17 por ciento no estuvo acompañada.

Un aborto cada cuatro días

La Red tiene como acuerdo sistematizar la información que reúne en cada ciudad. Las fichas contienen datos específicos de la interrupción del embarazo que sirven para mejorar los acompañamientos y tener un sustento estadístico. En la plenaria realizada en abril pasado, Socorristas emitió un documento donde precisó que en 2014 se acompañaron “de manera integral, respetuosa, desprejuiciada y en sororidad los abortos de 1.650 mujeres”.

El informe reúne datos de 1.116 mujeres. De la cuales “un 94% logró abortar de manera segura con medicación en su casa; un 87% abortó en el primer tratamiento; un 16% tuvo que acudir a guardia médica y de éstas el 75% no necesitó internación”. Además, “el 78% del total de mujeres acompañadas concurrió a controles médicos post-aborto”.

Otro dato significativo tiene que ver con “la especulación de la industria farmacéutica, que lucra con la venta de misoprostol a precios cada vez mayores”. En el último año “el precio de la droga registró aumentos mayores al 100%, agudizando las consecuencias de la ilegalidad del aborto en las mujeres de los sectores sociales más postergados, que no cuentan con los recursos necesarios para comprarla”.

Según estadísticas del Ministerio de Salud, por año mueren alrededor de 100 mujeres por consecuencias relacionadas con abortos inseguros. En Argentina, el 20 por ciento de la mortalidad materna es por aborto y se redobló un 50 por ciento según las últimas cifras oficiales.

La realidad rosarina no dista de este diagnóstico. Durante 2014 se recibieron las consultas de 137 mujeres,ubicando a la ciudad en el tercer lugar de acompañamientos después de Neuquén (673) y Córdoba (165). “La mitad de las mujeres que abortamos hemos tenido hijos (44 por ciento en 2014) y somos mayores de edad. Algo que se está dando en Argentina es que la mayoría de las adolescentes que quedan embarazadas, deciden continuarlo”, reseña Pilar.

En cuanto a lapareja: el 33 por ciento no tenía, el 33 convivía y el otro 33 tenía una relación sin convivencia. Además, el 29 por ciento tenía entre 22 y 25 años; el 18,7 por ciento, entre 26 y 29 años; el 15,6 por ciento, entre 18 y 21 años; y el 25,5 por ciento, entre 30 y 39 años. La estadística también indica que el 43 por ciento no acudió a una guardia médica antes de recurrir a Socorristas, y el 26 sí lo hizo.

Respecto a la situación laboral, el 48 por ciento no tenía trabajo; el 31 tenía un trabajo formal y el 22 por ciento uno informal. Mientras que el 30 por ciento tenía nivel universitario de instrucción; el 15 por ciento nivel terciario, el 24 por ciento la secundaria completa y el mismo porcentaje no la había terminado.

Derecho a una salud integral

Rosario es una de las ciudades donde “es más fluida la articulación” entre Socorristas y médicos que acompañan los abortos con pastillas –como ocurre con la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir. A veces las mujeres no quieren pasar por el consultorio y los médicos establecen el contacto; o por el contrario, las Socorristas son las que consiguen el turno. Pilar remarca que “la militancia es desde su práctica profesional” y afirma: “Ante una mujer que llega al consultorio con un evatest, que la institución médica te pregunte ‘¿y vos qué querés hacer con este embarazo?’, cambia las cosas y habilita otra forma de pensar la Medicina”.

Los abortos se enmarcan dentro de la guía del Ministerio de Salud de la Nación. En junio pasado se publicó una nueva versión del “Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo”, en el cual obliga al sistema sanitario (público y privado) a cumplir con los abortos de las víctimas de violación o cuya salud corra riesgo. El criterio debe ser amplio, es decir que incluya la salud emocional y mental. “Que por tu cuerpo pase un proceso tan fuerte como el de un embarazo cuando vos no querés que pase, está yendo en contra de cualquier idea de derecho humano que podamos tener”, subraya la Socorrista.

El propio Protocolo indica que “la interrupción del embarazo es un procedimiento sumamente seguro si es practicado con los instrumentos y en las condiciones adecuadas”. Asimismo, enfatiza que “en los países donde el aborto está permitido por ley y el personal de salud está capacitado para ofrecer servicios seguros, la tasa de mortalidad por estas prácticas es baja: de 0,2 muertes por cada 100.000 abortos”.

Si bien estas definiciones habilitan algunas alternativas para practicar un aborto dentro de la ley, esto no garantiza el derecho de las mujeres a decidir. En la legislación argentina el aborto es un delito, excepto cuando está contemplado en las causales del artículo 86 del Código Penal: “1º) evitar un peligro para la vida o la salud de la madre (sic) y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; 2º) si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”.

“Hoy podemos hacer una interpretación sosteniendo lo que dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), de que todo aborto es no punible desde una salud integral; pero sigue estando la decisión en un médico que lo autorice. Lo que necesitamos es una ley que nos reconozca como sujetas de derechos y no que tengamos que estar justificando por qué abortamos. El único causal es que no quiero continuar un embarazo”, sentencia Pilar.

Legalizar y despenalizar

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, reúne a miles de activistas de movimientos, partidos y organizaciones sociales. En mayo pasado cumplió 10 años, a pesar de sus reiterados intentos, todavía no vio que el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) sea tratado en el Congreso. Para Pilar, “es una clara falta de voluntad política, sobre todo del bloque mayoritario del Frente para la Victoria (FpV) que tiene la posibilidad de tratar cualquier proyecto y de darle quórum; pero también de los partidos opositores que no han tenido una política de meter presión”. Las expectativas tras las elecciones no cambiaron ya que los candidatos presidenciales “responden a un marco conservador y de derecha”.

— ¿Por qué no avanza el proyecto?

—Tenemos un basamento patriarcal y machista, donde el rol de la mujer como madre sigue siendo uno de los pilares sobre los que construimos la sociedad. El desandar esa idea genera un rechazo altísimo; y que las mujeres nos salgamos de lugares asignados empieza a corroer espacios de poder. Hay una cuestión explícita que tiene que ver con los poderes políticos, de que no hay voluntad de ir en contra de los núcleos instalados como la iglesia católica y la corporación médica, que establece qué es lo correcto para cuidarnos —recalca Pilar.

Una de esas nociones arraigadas es el denominado “instinto maternal”, que fija a la reproducción como un mandato social. “Te contaron la historia de que ibas a quedar embarazada, ibas a ser feliz y todo iba a ser maravilloso”. Pero también está “el deseo de no ser madre, un deseo explícito y puesto en papeles”; esto es: “Elijo no ser madre hoy, ahora, en estas condiciones. Acá hay un proceso biológico que es interrumpido y una cantidad de proyectos que se hacen lugar por esa interrupción”.

Detrás de un manto de silencio, doble moral e hipocresía, se sostienen desigualdades concretas que ponen en riesgo la vida de cientos de mujeres y alimentan la industria del aborto clandestino. Todo esto “genera un entramado con claras responsabilidades políticas”, tanto legislativas como ejecutivas, que deben garantizar una ley “que reconozca los derechos de más de la mitad de la población”. Lo que podría resumirse en una de las tantas demandas de esta lucha: “La mujer decide, el Estado garantiza”.


Fuente: Brújula Comunicación

Fotografía: Juliana Faggi

Nota relacionada: La rebelión de Las Doras  

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