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¿Dónde está El Toro Torres?
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martes 07 de julio de 2015
Claudio emprendió una búsqueda sin mapa. No sabe si su padre, el ex preso político Hugo Alberto Torres, está vivo o está muerto. Si fue víctima del terrorismo de Estado o si simplemente decidió alejarse sin aviso un lejano día de 1982. En el medio de esta historia está el fantasma de su tía: la ex espía de la dictadura y ex diputada entrerriana Mónica Torres.
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Alfredo Hoffman

Claudio Torres acaba de cumplir 40 años. Vive en Diamante, Entre Ríos. Es el segundo de dos hermanos. Es un hombre que busca a su padre.

Hugo Alberto Torres, el papá de Claudio, desapareció un día sin dejar rastros. Se fue sin avisar y en su lugar quedó un agujero negro por donde rebalsan el misterio y la incertidumbre.

A Hugo le decían El Toro y hay quienes lo recuerdan como “un compañerazo”. En los 70 era un militante de la Juventud Peronista, empleado del municipio diamantino y sindicalista municipal. Desde antes de la dictadura sufrió prisión y probablemente también torturas.

Claudio no puede recordar, pero lo cuenta como si sí pudiera. El 30 de junio de 1975, en simultaneo con otros operativos en que detuvieron a más dirigentes de la JP de Diamante, allanaron la casa de su familia. Como siempre hacían las fuerzas de la represión, revolvieron en las habitaciones y dejaron todo patas para arriba: la ropa, los papeles, los muebles. Claudio era un bebé de 17 días de vida.

Se llevaron a Hugo, lo privaron de su libertad, lo trasladaron a Paraná. Luego recorrió las cárceles de la provincia y del país, junto a decenas, cientos de presos políticos.

La esposa de Hugo perdió su trabajo. La familia quedó a la deriva. Compañeros de militancia le diero refugio con los niños en una casa de Puerto Viejo, en la capital entrerriana, donde permanecieron ocultos un tiempo.

Claudio sí puede recordar que su papá salió en libertad en 1982, regresó a Diamante y lograron compartir algunos momentos juntos. Aunque estaba separado se su mamá, Hugo los buscaba a él y a su hermano y los llevaba de paseo. Pero aquel funcionamiento familiar duro poco: meses después de volver, cuando todavía la democracia era una promesa vaga de dictadores en retirada, El Toro se esfumó sin aviso.

Claudio y su hermano se quedaron esperando. De a poco fueron acostumbrándose a la idea de que ya no lo verían más. Hoy este hombre de 40 años, morocho, de barba candado, quiere saber qué pasó, cuál fue el destino de su papá: si fue de nuevo a la cárcel, si fue otra vez víctima del terrorismo de Estado, si solamente decidió dejar de tener contacto con ellos.

Claudio ahora publica una foto de su padre en Facebook, la comparte una y otra vez, y exclama que nadie sabe si vive, si está muerto o si está desaparecido y que él como hijo necesita saber qué pasó y que ya no quiere que lo tengan así, como pelotudo.

En los primeros años post dictadura, excompañeros de El Toro escucharon algunos relatos sobre su probable paradero. Que lo habían visto en Buenos Aires, dijo uno. Que estaba preso, dijo otro. Pero nada fue suficiente como para aportar certeza.

Y un dato siembra dudas inmensas: una hermana de Hugo, tía de Claudio, está en el listado de Personal Civil de Inteligencia dependiente del Batallón 601 durante la dictadura: la ex diputada provincial de la Alianza y antes funcionaria de Derechos Humanos del peronismo Mónica Zunilda Torres.

Cuando aquel listado de los PCI salió a la luz, en 2011, se confirmó el tan sospechado papel de espía de Mónica Torres, pero para ese momento ya estaba fallecida. Nadie puede preguntarle, entonces, por su responsabilidad en la desaparición de Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi, secuestrados en mayo de 1983 en un bar de Rosario. No son pocos los que creen que ella marcó a Cambiasso cuando, días antes, estuvo con él en Paraná y en Diamante. El juicio por este caso comenzó el 17 de junio de 2015.

Tampoco rindió cuentas Mónica Torres por haber infiltrado las reuniones de madres y familiares de presos políticos en la Iglesia del Carmen, en Paraná, en plena dictadura. Ni por los sugestivos seguimientos que soportaban quienes buscaban a sus seres queridos. Y tampoco dio explicaciones, si es que tuvo algo que ver, sobre la misteriosa desaparición de El Toro.

“¿Será posible que la Mónica también entregó a su hermano?”, se preguntan algunos que conocieron a El Toro Torres y que compartieron con él aquellos años de militancia setentista. El mismo Claudio responde a esa pregunta con un “no sé, lo desconozco” y completa enseguida la oración con un resignado “pero tal vez puede que sí”.

Unos pocos comentarios permanecen perdidos en el tiempo: que lo vieron manejando un camión, que tenía un problema en una pierna, que estaba preso. Pero lo único certero es la ausencia. Hay alguien que falta y nadie todavía pudo responder a la pregunta: ¿Dónde está El Toro Torres?



Información sobre Hugo Alberto Torres, por mensaje privado al Facebook de Telaraña 

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¿Dónde está El Toro Torres?
Claudio emprendió una búsqueda sin mapa. No sabe si su padre, el ex preso político Hugo Alberto Torres, está vivo o está muerto. Si fue víctima del terrorismo de Estado o si simplemente decidió alejarse sin aviso un lejano día de 1982. En el medio de esta historia está el fantasma de su tía: la ex espía de la dictadura y ex diputada entrerriana Mónica Torres.

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