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Leticia vuelve, de a poco
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viernes 03 de julio de 2015
“Laurita, hay novedades de tu mamá. Llamalo a Maco”, fueron las palabras de Marta Álvarez al teléfono. Y Laura sintió inmediatamente que su mamá volvía. La Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos comunicó un importante hallazgo sobre el fallecimiento de la detenida desaparecida Leticia Oliva.
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El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) arribó recientemente a un importante hallazgo en torno a la desaparecida Leticia Margarita Oliva, secuestrada el 27 de diciembre de 1978 en Capital Federal, y de quien desde entonces se ignora su paradero.

A partir de comparaciones dactiloscópicas efectuadas por el Ministerio de Seguridad en un proyecto conjunto con el EAAF, se pudo establecer que un cuerpo encontrado el 13 de febrero de 1979 en las aguas de la costa de la localidad bonaerense de Verónica, y que una semana después fue enterrado como NN en el cementerio de Magdalena, pertenece a Oliva.

Durante su secuestro, a Leticia le permitieron hacer algunas llamadas telefónicas. Llamó un par de veces a la casa de sus padres en Bahía Blanca, y a un teléfono en Capital Federal, de la tía de su compañero, Orlando Méndez, desaparecido dos años antes. El último llamado fue el 7 de febrero de 1979. Desde entonces no se supo absolutamente nada, por lo que la novedad resulta importantísima para reconstruir su destino.

El matrimonio tuvo una hija, Laura Méndez Oliva, que nació en 1975 y actualmente reside en Paraná. Ella recibió el llamado del EAAF el 31 de marzo pasado y se presentó al día siguiente en las oficinas en Capital Federal, junto a su tía Norma Méndez, Gabriel Fontenla (compañero de militancia de sus padres), y el subsecretario de Derechos Humanos de Entre Ríos, Julián Froidevaux, donde fueron puestos al tanto de las novedades por Maco Somigliana, coordinador del Equipo.

La metodología adoptada para la investigación tiene un carácter relativamente reciente, y abre nuevas posibilidades para encarar averiguaciones en torno a ciudadanos detenidos desaparecidos. El trabajo del Equipo consistió en realizar comparaciones sistemáticas con las identificaciones dactiloscópicas existentes en los organismos de seguridad con las de víctimas del Terrorismo de Estado. Del mismo modo, el trabajo se realizó en otros casos de desapariciones, por iniciativa del Ministerio de Seguridad de la Nación, como el de Luciano Arruga, visto por última vez en 2009 y recién identificado el año pasado.

En este hecho puntual, se cotejaron las huellas de Leticia Oliva que figuraban en el Registro de las Personas con las que correspondían al acta de defunción del NN hallado en las costas de la localidad de Verónica, llegando a la conclusión de que se corresponden “en forma fehaciente e indubitable”.

Si bien no existen certezas de que los restos de la desaparecida se encuentren aún en el cementerio de Magdalena, sí se sabe que Leticia fue enterrada en la tumba Nº 46. Hasta hasta el momento se examinaron los cadáveres comprendidos entre la Nº 1 y la Nº 18.

El inconveniente que se presenta es que las tumbas tienen un plazo, existiendo la posibilidad de que cumplido ese tiempo los restos sean ubicados en un osario común, o bien que no sean extraídos pero que se coloquen más cuerpos por encima de los que ya están. En las 18 tumbas examinadas, por ejemplo, fueron encontrados restos óseos pertenecientes a más de 50 personas. Entre ellas pudo darse con dos detenidos desaparecidos que estuvieron secuestrados en Campo de Mayo.

El paso siguiente ahora es que la Cámara Federal de Apelaciones de Capital Federal dicte la resolución por la cual se rectifique el acta de defunción, dejando de ser NN para pasar a ser Leticia Margarita Oliva.

Este tribunal ordenaría a un juzgado de La Plata que investigue las circunstancias. La investigación se debe profundizar para conocer el destino de Leticia luego de su secuestro, y la responsabilidad penal.

La Cámara Federal de La Plata deberá ahora autorizar al EAAF para avanzar sobre la segunda parte de las tumbas (es decir de la Nº 19 en adelante), solicitando las autorizaciones correspondientes a todos los familiares, ya que luego se efectuaron allí entierros no NN.

Los cuerpos hallados en las costas pueden provenir de cualquiera de los Centros Clandestinos de Detención que poseían y utilizaban aviones para realizar los llamados vuelos de la muerte, entre ellos la ESMA, Campo de Mayo, los pertenecientes a la Fuerza Aérea, y algunos de Capital Federal.

Sobre Leticia

Leticia Margarita Oliva nació el 26 de agosto de 1948 en Plaza Huincul, Neuquén. Su padre, Juan Bautista Lorenzo Oliva, era inspector de YPF y su madre, Margarita Carmen Bellocchio, ama de casa.

En su juventud comenzó a militar en Montoneros, donde la llamaban Naty, junto a su esposo Orlando René Méndez, Toto. Del ’74 al ’76 Leticia militó en la Agrupación Evita de Montoneros y compartió tareas con Marta Álvarez. En la iglesia Santa Amelia de Capital Federal organizaron junto a otras mujeres una guardería para los niños del barrio. En 1976 Marta fue secuestrada y llevada a la Escuela de Mecánica de la Armada, donde permaneció hasta el inicio de la democracia. Estando en cautiverio tomó conocimiento de que Toto había caído con su beba y había muerto por haber ingerido “la pastilla”. Marta pidió cuidar a la nena el tiempo que fuera necesario y, antes que la llevaran para dejarla en Casa Cuna, escribió en un papelito informando que era hija de Orlando Méndez, militante montonero. Gracias a esa nota la familia de Laura dio con ella. Con el correr de los años, cuando Laura supo por el EAAF que, tras el secuestro de su padre, su destino fue la ESMA, conoció a Marta y establecieron un vínculo que continúa hasta la actualidad.

Leticia fue secuestrada el 27 de diciembre de 1978 junto a Susana Míguez, en un operativo realizado en el departamento que compartían en Capital Federal. Su compañera fue liberada horas después y aunque no pudo determinar el lugar en el que ambas fueron alojadas, la hipótesis actual del EAAF es que permanecieron en una casa operativa de la Aeronáutica dependiente de la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA).

La desaparición de Leticia forma parte de la causa caratulada “Suárez Mason, Carlos Guillermo y otros s/privación ilegal de la libertad agravada, homicidio…”, que investiga violaciones a los derechos humanos cometidos entre 1976 y 1983, atribuidos a personal dependiente del Primer Cuerpo del Ejército o sometido operacionalmente a él, en Capital Federal y las provincias de Buenos Aires y La Pampa. El expediente se encuentra frenado por falta de pruebas en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 3, a cargo del Juez Daniel Rafecas.


Este texto fue elaborado y difundido por la Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos

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Leticia vuelve, de a poco
“Laurita, hay novedades de tu mamá. Llamalo a Maco”, fueron las palabras de Marta Álvarez al teléfono. Y Laura sintió inmediatamente que su mamá volvía. La Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos comunicó un importante hallazgo sobre el fallecimiento de la detenida desaparecida Leticia Oliva.

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