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Un poco de pintura no acalla las convicciones
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martes 02 de junio de 2015
Sólo 24 horas duró íntegro el nuevo mural “Derecho a decidir”, emplazado en Urquiza y La Rioja, de Paraná. Un día después de restaurado lo volvieron a agredir, manchándolo con pintura. Pero eso no alcanza para censurar el reclamo por la legalización del aborto.
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Silvina Mernes

Algo más de 24 horas lució impecable el nuevo mural “Derecho a decidir”. Sólo eso.

Fue restaurado durante la tarde del jueves 28 de mayo, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y fecha en que la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito cumplía 10 años.

Lo pintaron las mujeres y los hombres que en Entre Ríos integran la Campaña. Fue una jornada amena, con música y mates en la esquina de Urquiza y La Rioja.

Esa tarde asomó la tendencia a la mordaza que se les despierta a algunos sectores cuando otros expresan ideas que les incomodan. La censura se hizo carne en el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Andrés Sabella, que no permitió que el mural por la legalización del aborto se extienda por la pared de calle Urquiza, perteneciente a su sede.

 

Molestó a los activistas esa negativa. Refunfuñaron un poco, pero enseguida se recompusieron y siguieron adelante, alegremente y con convicción. Trabajaron mientras hubo sol, ante los ojos de todas personas que por allí pasaron. La labor concluyó al anochecer.

 

Y algo más de 24 horas después, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, lo atacaron los mismos fanáticos, violentos, vándalos e intolerantes de siempre. “Aborto legal”, “Fuera curas y jueces de mi cuerpo”, “Sí a la vida, pero que yo decida”, tres frases enmudecidas a pincelazos de pintura blanca a la cal.

Arremetieron durante la noche, agazapados en las sombras, encubiertos por la oscuridad. Actuaron a escondidas, como actúan los cobardes.

“Si pueden hacer esto con un papel, imaginate lo que pretenderán hacer con nuestras vidas, con nuestros cuerpos y con nuestros derechos”, reflexionó Karime Kandalaf, miembro de la Campaña, en diálogo con Telaraña.

 

“Los mismos intolerantes, que violan derechos y que gozan con el sufrimiento de las mujeres, no soportan la expresión democrática de las mujeres. A días de la gran convocatoria popular "Ni Una Menos", para pedir que no haya mas feminicidios, quieren tapar los gritos de las mujeres que reclaman por sus derechos, por el derecho a decidir, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito”, se leyó en el Facebook de la Campaña. Y más: “La agresión al mural, cometida por grupos de personas antiderechos, es una muestra cabal del odio que sufrimos las mujeres cuando queremos decidir sobre nuestros destinos, la agresión feroz hacia las mujeres que luchamos por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, que luchamos por el aborto legal seguro y gratuito en Argentina”.

La pregunta es por qué puede ser permanentemente agredido este mural, si es un espacio fue cedido por la Facultad de Trabajo Social. Cómo nunca nadie vio nada, cuando en la Plaza Alberdi debe haber guardia policial las 24 horas. Cómo hasta ahora no se ha podido detectar a los atacantes, cuando supuestamente hay cámaras de seguridad en la zona.

Después de una de las primeras agresiones, hace casi tres años ya, la Cámara de Diputados de la provincia aprobó en forma unánime un proyecto de resolución en repudio a ese ataque. Pero los diputados nunca se decidieron a ir un poco más allá, aunque en algún momento alguno de ellos planteó la posibilidad de declarar al mural de interés legislativo, para darle un marco más de protección. Pero la idea no prosperó y la intención se diluyó.

¿Por qué lo siguen atacando entonces? Porque pueden. Y porque quizás creen que ganarán por cansancio, que quienes integran la Campaña terminarán con tal agotamiento que desertarán y que la pared quedará abandonada para siempre.

Tal vez no entienden que, por el contrario, con cada ataque despiertan más valentía, más ganas de seguir pintando y que los y las integrantes de la Campaña lo harán una y otra vez, cientos de veces, todas las que hagan falta.

No comprenden que manchar el mural no alcanza para sosegar el reclamo por el aborto legal. Que un poco de pintura, no importa de qué color, no puede tapar las convicciones. Y que su censura causa alguna molestia, sí, pero es fugaz. 


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Un poco de pintura no acalla las convicciones
Sólo 24 horas duró íntegro el nuevo mural “Derecho a decidir”, emplazado en Urquiza y La Rioja, de Paraná. Un día después de restaurado lo volvieron a agredir, manchándolo con pintura. Pero eso no alcanza para censurar el reclamo por la legalización del aborto.

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