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Lo que uno hace con su historia
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lunes 17 de noviembre de 2014
Macarena Gelman estuvo a inicios de noviembre en Paraná para participar del Encuentro de la Red por la Identidad. La nieta del reconocido y recordado poeta, con quien se reencontró en el año 2000, acaba de ser electa diputada en Uruguay por la agrupación Ir, del Frente Amplio. Sobre esto y otros temas charló con Telaraña en esta entrevista.
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Alfredo Hoffman
“Mi historia me influye y me va a influir en todo lo que haga durante toda mi vida”, dice Macarena Gelman. “Lo importante, más allá de esta historia, es lo que uno haga con ella después”. Es un caluroso sábado de noviembre, en la Casa de la Cultura de Paraná, y la nieta del poeta se hace un tiempo en el Encuentro Regional de la Red por el Derecho a la Identidad para dialogar con Telaraña. Para reflexionar sobre su trabajo cotidiano como buscadora de lazos entre padres  desaparecidos e hijos perdidos y para anticipar un poco de lo que hará con su historia desde el 15 de febrero de 2015, cuando asumirá su banca de diputada en el Congreso uruguayo.

Para quien no lo sepa, Macarena Gelman es la nieta que encontró Juan Gelman en el año 2000; hija de María Claudia García y de Marcelo Gelman, víctimas de la dictadura argentina, ella desaparecida hasta hoy, él desaparecido hasta que hallaron sus restos en 1989. Nació en Uruguay, adonde había sido trasladada su madre embarazada. La entregaron a una familia de ese país y allí vivió, creció, empezó un par de carreras, se metió en la militancia estudiantil. Al ser restituida su verdadera historia inició su trabajo sobre el derecho a la identidad. Repartió su vida y su tiempo entre Argentina y Uruguay. Comenzó a desempeñarse en Buenos Aires en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y a participar de las tareas de Abuelas de Plaza de Mayo. En la capital oriental pasó de la militancia universitaria a la política, en 2010 fundó la agrupación Ir, integrante del Frente Amplio, y en las elecciones nacionales del 26 de octubre de 2014 la eligieron diputada por el departamento de Montevideo.  

A la hora de la siesta, poco después de su llegada a Paraná y en medio de un descanso del debate entre los representantes de los distintos nodos de la Red, Macarena se dispone amablemente a la charla. Cuenta sobre su desempeño para Abuelas del otro lado del río, donde también hay personas que buscan conocer si son hijos o hijas de desaparecidos: “Concretamente colaboro con las presentaciones espontáneas de personas que viven en Uruguay. La demanda es bastante grande últimamente. Claro que no va a ser lo que es acá, pero te digo que hay muchas personas que han consultado con dudas sobre su identidad, que en general han llegado a esa duda y han llegado a hacer esa conexión por medio de la prensa y además por el trabajo de difusión que hace Abuelas de Plaza de Mayo; que lo hace en Argentina pero eso de alguna manera u otra rebota en Uruguay.
Particularmente, en este último año con el encuentro del nieto de Estela también hubo una repercusión y quizás aumentó un poquito la demanda en determinado momento. Pero ha sido una demanda constante desde el 2000 más o menos, que yo tengo conocimiento”.

El derecho a la identidad seguramente será uno de los temas que llevará al Parlamento, porque lo trabaja desde hace más de una década y lo seguirá trabajando, dice, desde el lugar que pueda y desde el lugar que le corresponda; pero claro que no será el único. “Hay inquietudes concretas que me gustaría conversar con los compañeros y compañeras en Uruguay para poder hincarle un poco el diente y que haya algunas medidas concretas”, resume. Se refiere a la necesidad de dar respuestas a aquellas personas que se acercan con la esperanza de ser hijos de desaparecidos y, cuando se confirma que no lo son, deben enfrentar “una sensación de desamparo bien importante” al no poder conocer sus orígenes. “Ése es un tema que me gustaría trabajar desde ese lugar. No va a ser el único, las prioridades se establecen de manera colectiva con toda la fuerza política y con la agrupación a la que pertenezco, pero particularmente voy a plantear esta necesidad de trabajar sobre estos casos”.

El proceso de justicia en Uruguay

En febrero de 2013, la Corte Suprema uruguaya declaró inconstitucionales dos artículos de la ley de 2011 que hacían imprescriptibles los crímenes de la dictadura de 1973-1985. El órgano judicial se basó en el principio de no retroactividad de la ley penal más gravosa, pero a la vez desoyó el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre, justamente, el "caso Gelman", que obliga al país a remover los obstáculos para enjuiciar a los represores. La imprescriptibilidad fue un intento por acabar con la ley de caducidad, de 1986, que impide juzgar los crímenes de lesa humanidad, salvo los casos que decida el Poder Ejecutivo, y que fue ratificada en los referéndum de 1989 y 2009. Desde 2005, los presidentes del Frente Amplio Taberé Vázquez y José Mujica autorizaron los juicios a numerosos jerarcas militares.

—¿Cómo analizás el proceso de Justicia?

—En Uruguay han sido procesos muy sinuosos, muy dificultosos, más allá de que en determinado momento hubo impulsos respecto de las causas. Se habían anulado los actos administrativos que impedían investigar los casos o que impedían el pasaje de los casos a la Justicia y eso tuvo un avance bien importante, pero después el argumento de la prescripción ha sido bastante nocivo. Más allá de eso, los casos siguen adelante; algunos no y sobre eso hay que trabajar también y plantear además estrategias que sean bien abarcativas asegurando que los casos en la Justicia puedan seguir su camino y sobre todo acelerar algunos plazos que no responden a las necesidades de las personas y de la sociedad en sí.

—Las diferencias entre Argentina y Uruguay en esta materia, y las dificultades que persisten en Uruguay, ¿tienen que ver con la sociedad uruguaya o con los gobiernos que han estado al frente del país?

—Tienen que ver con todo. Los procesos desde la salida de la dictadura en ambos países han sido distintos y no sé si hubieran podido parecerse más en algún momento. Pero desde ya Argentina arranca ese proceso con un Juicio a las Juntas que en Uruguay no existió y sobre todo son señales políticas muy fuertes. La voluntad política ha sido crucial en esto y también los esfuerzos que ha hecho la sociedad civil para mantener este tema con vigencia y que al día de hoy podamos trabajar en estos casos con objetivos e ideas bastante más claras que en otra época, cuando se traducía el miedo. Porque en la primera época, particularmente, los primeros tres gobiernos democráticos instauraron políticas de silencio y de negación y eso continuó hasta que asumió Tabaré Vázquez. Antes había habido alguna iniciativa: yo fui encontrada en el año 2000, al poco tiempo se creó una comisión que se encargó de recibir información y de procesarla, que hizo un trabajo que fue deficiente en el sentido de que no tenía demasiadas potestades o posibilidades reales de avanzar. Se hizo lo que se pudo, eso fue durante el último gobierno del Partido Colorado, pero los impulsos  concretos y las medidas concretas se empezaron a tomar al asumir los gobiernos de izquierda. Primero con Tabaré Vázquez, después también hubo otra etapa que ha sido durante este gobierno del presidente Mujica, pero hace falta seguir trabajando y sobre todo tener políticas claras y decididas que permitan que este tema, además, se pueda abordar desde una perspectiva un poco más comunitaria y menos individual, que es muchas veces lo que ha pasado: se toma esta temática como una problemática de una minoría que fue afectada más visiblemente quizás. Ha costado mucho incorporar que la afectada en estas situaciones ha sido toda la sociedad.

—Eso último es otra diferencia con Argentina.

—En Argentina ha habido también una comunicación política muy firme y eso se tradujo en medidas de gobierno. En Uruguay han sido un poco más tímidos los avances y eso se nota.

—¿En Uruguay hubo un plan sistemático de apropiación de niños o estos delitos fueron solamente por su relación con Argentina o en el marco del Plan Cóndor?

—Hasta ahora el único caso que ha habido de apropiación que se ha localizado en Uruguay ha sido el mío, lo cual también hace presumir que no ha sido el único y sobre esa base también se trabaja en la búsqueda. Yo, hija de padres argentinos, sin embargo mi mamá fue trasladada embarazada y yo nací en Uruguay. No hay por qué pensar que fue el único caso. Después, hijos de uruguayos fueron encontrados en Argentina y hay tres o cuatro casos que están todavía pendientes de resolución. Pero hace falta una investigación bien profunda. Sin duda que algo que posibilitó que esto sucediera fue el Plan Cóndor y las facilidades que daba en el sentido de las coordinaciones represivas. Hasta ahora ha sido así. Más investigación es lo que dirá en concreto cuál fue la realidad de Uruguay en relación a este tema, por ahora los casos se piensan en el marco del Plan Cóndor.


No defraudar

—¿Cuánto influye tu historia personal en tu trabajo cotidiano con el derecho a la identidad?

—Mi historia me influye y me va a influir en todo lo que haga durante toda mi vida. Lo importante, más allá de esta historia, es lo que uno haga con ella después. Y eso lo podemos ver con muchos compañeros y compañeras que están trabajando en esta temática, que han tenido sus propias historias y que dan lo mejor de sí para lograr el objetivo que es encontrar a los nietos que nos faltan. Y también dar a conocer y sensibilizar. Esa tarea se ha hecho desde siempre desde Abuelas de Plaza de Mayo. Pero también en los últimos tiempos se ha involucrado a otros colectivos sociales y creo que eso ha sido muy importante para la comunicación y para la difusión de estas historias.

—Lo que decís de la importancia de lo que cada uno decide hacer con su propia historia, ¿tiene que ver con tu decisión de volcarte de lleno a la política?

—Es difícil separar porque la vida de uno es eso: es lo que vivió, es lo que vive y es la historia que tiene. Sí, yo creo que sí tuvo que ver, desde ya que sí. Y también el apoyo que en esta última elección se ha traducido en votos a un colectivo que integro, creo que también uno puede inferir que significa el apoyo y la reivindicación de esta temática. Encabezando una lista, creo que personas que no estén sensibilizadas o de acuerdo con este abordaje del tema, no la hubieran apoyado. Eso no ha sido todo, porque formo parte de un colectivo más grande, pero creo que tuvo que ver y no reniego de eso. Al contrario, realmente me da una gran satisfacción y una gran responsabilidad por no defraudar a esas voluntades que han depositado la confianza y que se han expresado electoralmente.
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Lo que uno hace con su historia
Macarena Gelman estuvo a inicios de noviembre en Paraná para participar del Encuentro de la Red por la Identidad. La nieta del reconocido y recordado poeta, con quien se reencontró en el año 2000, acaba de ser electa diputada en Uruguay por la agrupación Ir, del Frente Amplio. Sobre esto y otros temas charló con Telaraña en esta entrevista.

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