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jueves 17 de julio de 2014
Eduardo Mencho Germano ya no está desaparecido. Estaba esperando que lo fueran a buscar en una fosa del cementerio La Piedad de Rosario. El Equipo Argentino de Antropología Forense lo encontró e identificó. Ahora podrá regresar a Paraná y tendrá una tumba con su nombre.
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Alfredo Hoffman

No se puede regresar de la muerte. No se puede volver con los huesos destrozados, las huellas digitales quemadas, aprisionado por la pólvora y la tierra durante 38 años. ¿No se puede?

No se puede reaparecer, levantarse de un pozo grande y profundo, sumergido entre cientos de esqueletos, donde todo estaba preparado para el ocultamiento, para siempre. ¿No se puede?

No se puede asomar la cabeza de entre los muertos, ponerse de pie, pasarse la mano por la ropa para quitarse el polvo y saludar, sonriendo, con los dedos en V. ¿No se puede?

Eduardo Mencho Germano sí pudo. Estaba esperando que lo encontraran, dentro de una fosa del cementerio La Piedad, en Rosario. Allí lo arrojaron en enero de 1977, sin identificación, después de que lo asesinaran en una puesta en escena armada por Agustín Feced. El jefe de Policía había avisado a los vecinos del barrio Fisherton que no salieran de sus casas porque los Montoneros estaban preparando un atentado contra la torre de energía que había en el lugar. Entonces hicieron estallar los cuerpos torturados de Eduardo y su compañera dentro de un cilindro metálico. Una pierna quedó varios días colgada de un árbol. Esto ocurrió a fines de diciembre de 1976, una semana después del secuestro. Una semana antes de que lo hicieran desaparecer. 

¿Desaparecer?

El Mencho ahora dejó de estar desaparecido. El Equipo Argentino de Antropología Forense desenterró sus restos, los analizó, los identificó, los reapareció. Y por eso el Mencho puede volver. Está volviendo.

Vuelve para contarnos, a través de sus compañeros, que su paso por Paraná fue breve pero intenso. Que en pocos y jóvenes años se hicieron conocidas sus ideas, su compromiso, su pasión por la discusión política. Que dejó su marca en el colegio La Salle, en la Agrupación de Estudiantes Secundarios, en la Juventud Peronista, en Montoneros. Que no dejó la militancia cuando lo secuestraron en julio del 76 y lo tuvieron nueve días en el centro clandestino de detención que funcionaba en el Escuadrón de Comunicaciones del Ejército y escribió en la pared del calabozo: “Aquí estuvo Eduardo Germano”. Que se había ido a Rosario pensando que así ponía a salvo a su familia, que estaba sin plata y sin un lugar fijo donde vivir, que era un chico de 18 años cuando lo hicieron desaparecer. 

¿Desaparecer?

El Mencho está volviendo. Puede volver por todo lo que lo buscaron, por todos los que lo buscaron, porque nunca dejaron de buscarlo. Por sus padres Felipe y Carmen; por sus hermanos Guillermo, Diego y Gustavo. Por los organismos de derechos humanos. Felipe, Carmen y Guillermo murieron sin ver el final de la búsqueda; pero esa lucha que le dio sentido a sus vidas después de la tragedia, después del genocidio, pudo tener el desenlace que debía tener.

Eduardo regresará a Paraná en diciembre. Tendrá una tumba con su nombre. Sus familiares, sus compañeros, sus amigos, los que no lo conocimos más que por relatos y homenajes, podremos ir a visitarlo. Porque se puede regresar de la muerte. Porque los desaparecidos, poco a poco, están volviendo.


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Comentarios:
Clarisa Sobko
21/07/2014 13:01
Hermosa nota Alfredo!! muy conmovedora!! El Mencho nos sigue dando esperanzas para futuros encuentros!!!
Lucy R. Caire y Flia.
17/07/2014 14:31
A la querida flia.GERMANO, Un fuerte abrazo en el dolor!!! con todo nuestro cariño. Lucy,hijos y flias.
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Eduardo Mencho Germano ya no está desaparecido. Estaba esperando que lo fueran a buscar en una fosa del cementerio La Piedad de Rosario. El Equipo Argentino de Antropología Forense lo encontró e identificó. Ahora podrá regresar a Paraná y tendrá una tumba con su nombre.

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